Autoimagen y Sexualidad
Cuando dejas de sentirte bien con tu cuerpo
Quizá hace tiempo que evitas mirarte en el espejo. O quizás sí te miras, pero lo haces buscando aquello que no te gusta, aquello que ha cambiado y que desearías que fuera diferente.
“Tal vez tu cuerpo ya no se parece al de antes.”
Ha cambiado por una enfermedad, por un tratamiento médico, por una cirugía, por una cicatriz, por aumento o pérdida de peso, por la maternidad o simplemente por el paso del tiempo.

Muchas veces los demás no lo ven, pero tú sí lo notas. Notas esa incomodidad cuando te miras y haces una comparación constante con quien eras antes o con quien crees que deberías ser.
A veces incluso empiezas a esconder partes de ti, a elegir la ropa pensando en tapar lo que no te gusta, a borrar fotos antes de que las pueda ver alguien más.
Cuando alguien se siente menos atractivo empieza a dudar de si gustará a los demás, de si alguien podrá mirarle con deseo. Y poco a poco, sin darse cuenta, la distancia con su cuerpo se convierte también en una distancia con su autoestima, con su confianza y con su capacidad para disfrutar de la vida en general, incluyendo la vida sexual.
Muchas personas intentan solucionar este malestar luchando contra su cuerpo, y esa batalla te roba la paz.
Mi trabajo no consiste en convencerte de que te guste todo de ti, ni que ignores aquello que te gustaría cambiar.
Mi trabajo consiste en acompañarte para que puedas volver a relacionarte contigo desde un lugar más amable, con menos juicio y con menos exigencia, para que dejes de estar en guerra contigo y vuelvas a recuperar la confianza, la autoestima y la capacidad de disfrutar de tu vida sin que tu aspecto físico ocupe el centro de todos tus pensamientos.
La aceptación como punto de partida
Quiero resaltar que la aceptación no significa conformarse, ni renunciar a los cambios que deseas. Al contrario, es el punto de partida para construirlos de forma saludable.
Porque cuando dejas de actuar desde el rechazo hacia tu cuerpo y comienzas a hacerlo desde el respeto y el autocuidado, puedes decidir con más claridad qué quieres mantener y qué quieres cambiar para sentirte mejor.
He visto a personas llegar sintiéndose atrapadas por la vergüenza, la inseguridad o la desconexión con su imagen, y descubrir que es posible volver a sentirse cómodas en su propia piel. Y no porque su cuerpo haya cambiado, sino porque cambió la relación que tenían con él.
Cuando eso ocurre, algo importante sucede: recuperas la sensación de libertad, de saber relacionarte y de disfrutar de los placeres de la vida.
Preguntas frecuentes sobre esta consulta
¿Qué pasa si me cuesta mucho hablar de mi cuerpo o me da vergüenza?
Es completamente normal. La consulta es un espacio de ritmo propio: no tienes que forzarte a hablar de nada para lo que no sientas preparación. Trabajamos desde la contención, sin juicios y respetando siempre tus límites.
¿Es adecuado tras un posparto, menopausia o una cirugía médica?
Sí, son momentos habituales de consulta. Los cambios biológicos y médicos transforman la sensibilidad, las formas del cuerpo y la vivencia del placer. Te acompaño a integrar esa nueva etapa con serenidad y confianza.
¿Las sesiones se realizan de forma online o presencial?
Las sesiones duran una hora y la modalidad la eliges tú: online por videollamada, o presenciales.
Antes de reservar nada hacemos la primera llamada: una videollamada de veinte o treinta minutos, gratuita, para que me cuentes qué te trae y veamos si este es el sitio. No es una sesión de trabajo: sirve para conocernos y para que decidas con más información de la que tienes ahora.
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